
El alerta meteorológico para la zona hizo dudar sobre la realización de la salida, lo que iba a provocar una gran desilusión entre los entusiastas pajarologos, per

Después de 7 horas de viaje por fin estábamos en El Palmar donde empezamos a apreciar el maravilloso paisaje único. Recorriendo el camino interno principal del parque hacia

Llegamos al camping, que se sitúa a la vera del río Uruguay, donde buscamos el lugar más apartado y tranquilo posible, pero estaba todo copado, así que nos instalamos en un límite del camping que lindaba con un sendero.
Durante el armado de carpas, entre los árboles que nos rodeaban, se hacía notar los silbos y cantos de la Urraca Común, al querer verlas de cerca nos encontramos con Monterita


Después de comer algo dimos una vuelta dentro del camping donde se destacaron entre muchos, Jote Cabeza Roja, Pepitero Verdoso, Anambé Verdoso y la preciosa Saíra Castaña.
Luego le cantamos el Feliz Cumpleaños a Federico con torta y velita incluida.
A la noche dentro de una oscuridad absoluta y sólo ayudados con el débil haz de luz de las linternas fuimos en busca de nocturnas, de los sigilosos emplumados ni noticias, sólo vimos Carpinchos, Vizcachas y en un muro la Araña Pollito más grande que vi en la vida.

Ya durmiendo en las carpas, a la madrugada el pronóstico no se equivocó, tremendo diluvio con ráfagas de viento que hacia temblar la carpa y crujir los árboles que nos rodeaban. Al final algunas carpas hicieron agua y otras aguantaron, pero nada que no pudiera secarse con el sol de la mañana, así que todo quedo como anécdota.

Bien temprano, después de desayunar mate y galletitas con dulce de batata que llevo Guille, salimos en busca de más bicherío. Fue un día increíble donde recorrimos miradores, senderos, zonas inundadas que dejó la tormenta, selva en galería del arroyo El Palmar, ruinas y pastizales entre las palmeras. En resumen vimos: Barullero, Pijuí Frente Gris, Chiricote, Pato Cutirí, el oculto Crespín, Mosqueta (Común, Parda y Estriada),

Cuando volvíamos caminando hacia el camping disfrutando del paisaje con un ocaso de película, sobre el margen del camino, un Atajacaminos Tijera!, para terminar de enloquecernos. Cómo olvidar esa noche saturada de estrellas, a la vera del camino un charco donde un variado coro de anfibios, rodeado de numerosas luciérnagas con su espectáculo bioluminiscente, ante el cual quedamos mudos durante varios minutos.

Una nueva mañana entre mates y galletitas con dulce de batata (excelente Guille), la última para algunos (el que escribe incluido), que empezó con todo porque entre los árboles se posaron primero una hembra y al rato un macho de Esparvero Variado.

Pasado el mediodía nos despedimos de los que se quedaban para emprender el viaje de vuelta a La Plata.
Fue un viaje hermoso que superó las expectativas de todos, hay que agradecer a Mariel, Rafael, José Luis y Guillermo que se esforzaron y supieron organizar un viaje largo y complejo para que todo salga como salió PERFECTO.

Comentario: Martin Arregui
Fotos: Rafael Gonzalez, Federico Silvestre y Guillermo Machado
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